Cartas de amor de 3ºA

| 18 feb. 2012


Reproduzco dos muestras de cartas de amor hechas en clase (los últimos veinte minutos de la hora) el día de San Valentín. Una, asumiendo el papel del enamorado Calisto de "La Celestina" y otra, más personal.

CARTA 1:
Melibea, te quiero desde hace años, por eso pensé que para poder cautivarte tendría que ayudarme la vieja Celestina, pues no me considero atractivo ni romántico como para complacer a tal hermosura. Tú eres lo que me alegra el día, por lo que me levanto cada mañana. Eres mi ruiseñor, el que me canta al oído cuando peor me siento y más duro se me hace el vivir, el que con su bello canto me enamoró y me sigue enamorando. Aquel al que siempre espero en la puerta de su nido para ver si algún día me deja entrar y pueda estar acurrucado junto a él mientras me canta. Eres la luz de la mañana y la penumbra de la noche, eres aquello en el mundo a lo que yo más quiero y aprecio. Para mí no hay otra cosa más importante que tu amor, para que cuando pasen buenos tiempos, rías junto a mí y que cuando lleguen tiempos peores, vengas a mí para en el oído susurrarme y empaparme en tu llanto. Por eso y nada más es por lo que te quiero.
Calisto.

CARTA 2:
Hoy catorce de febrero, día de los enamorados, no hago más que pensar en ti, en tu sonrisa, en tu mirada, en la forma con la que un día me cogías de la cintura, de esa forma que sólo tú sabes hacer. Hace ya dos meses que lo nuestro ha terminado, y que perdí a lo que más quería, te perdí a ti, la razón de mi existir; es muy triste recordar esos días, esas caricias, esos besos, esos momentos, toda esa magia que se quedó en el pasado; pero más que eso, encerrados en mi corazón están tus recuerdos. Siéndote sincera, se me rompe el alma cada vez que te veo con ella, cada vez que veo que esas cosas que me hacías a mí, se las haces a ella; no sabes lo que duele haber luchado por una persona tanto como yo luché por ti y que ahora venga ella y, como si nada, te lleve. En ese preciso instante, me di cuenta de todo lo que te quise, de todo lo que te amo, y de todo lo que te necesito en mi vida. Me duele saber que ya no puedo hacer nada, tan solo me consuela que al menos seas mi amigo. Solo espero que seas feliz con ella, y que te quiera tanto como te quiero yo a ti. Así que no más quiero que dedicarte esta poesía:
"Quiero y no quiero querer,
a quien no quiero queriendo
quiero, he querido sin querer
y estoy sin querer queriendo".
Siempre tuya.

1 comentarios:

¡Ahí te han «dao»! dijo...

Vaya actividad bonita, Ángel. Enhorabuena porque ahí detrás hay un curro.
Saludos.