¡Venga, que comenzamos!

| 4 oct. 2010

Compañeros, vamos a ver si le damos marcha este curso al blog. Para comenzar, ahí va el comentario a una novela que he leído recientemente, Burlando a la Parca de Josh Bazell. Espero vuestras entradas.


La anécdota de esta sorprendente novela es la siguiente: Pietro Brwna, de ancestros judío polacos, es un testigo protegido del FBI contra la mafia que se ha visto obligado a cambiar de nombre, Peter Brown, y ahora, tras su paso por la Universidad, ejerce de médico residente en un peculiar centro hospitalario, el Hospital Manhattan Catholic; antes de la conversión, era un matón a sueldo de “La cosa nostra” enjuiciado por un crimen que no cometió, además de burlado y escarmentado por la propia “familia” que lo acogió. La intriga sobreviene cuando uno de sus pacientes lo reconoce y amenaza con desenmascararlo.

El texto se articula en dos discursos alternos: el repaso que hace el protagonista de su vida, admisión y desengaño de la mafia, y, por otro lado, la narración en presente de un día de ejercicio médico en el hospital, desde que sufre un atraco a las puertas del centro hasta su milagrosa salvación tras la persecución a la que se ve sometido por sus antiguos secuaces. Todo ello salpicado con sabrosas notas a pie de página que pretenden “ilustrar”, en su mayoría, sobre aspectos técnicos de la medicina. El discurso en pasado no ofrece excesivas sorpresas narrativas: desarraigo familiar, venganza como origen del salto vital hacia el asesinato, referencias cinematográficas, intriga mafiosa…, si bien hay un capítulo especialmente significativo del clima de la novela: aquel en el que Pietro viaja a Polonia para resolver por “la vía rápida” una antigua traición a sus abuelos judíos; un viaje que se convierte en una sátira hacia los polacos por su antisemitismo y la colaboración en el exterminio judío; un punto de vista nada políticamente correcto, antes al contrario, directo, burlesco y controvertido, que son, en definitiva, las “armas” de esta novela.

Lo verdaderamente sustancioso del texto reside en la jornada laboral del protagonista y narrador de la novela. Aquí tenemos toda una parodia de la deontología médica y del funcionamiento de un hospital: utilización de fármacos por los profesionales como droga, lenguaje soez en la descripción de los pacientes y en la relación de los médicos entre sí, trato confianzudo con los enfermos hasta el punto de llegar a escarceos sexuales, escenas grotescas en las visitas a las habitaciones y en las operaciones que terminan con jeringuillas incrustadas en quien no se debía, etc. Pero todo ello, con precisión técnica y terminológica (a la que no son ajenas las citadas notas) para dotar de verismo a escenas hilarantes.

Sin embargo, hay un fondo ético en la novela, la que aporta, a pesar de su pasado asesino, su personaje principal. Éste se rige por un código que le impide asesinar a personas inocentes, que le hace socorrer al atracador que ha intentado robarle y que se ha llevado la paliza correspondiente y que, al final del texto, le obliga a regresar al hospital, siendo consciente de que la mafia lo ha localizado ya y está tras sus pasos, para salvar de un error médico a una paciente a la que se le iba a amputar una pierna. Una ética que compensa la sátira de la novela, que compone de una pieza al personaje y que entra en conflicto directo con el malo de la novela, su ex amigo íntimo, compinche mafioso y antagonista del texto, Adam Locano.

3 comentarios:

¡Ahí te han "dao"! dijo...

Ángel, tu cultura me abruma. Me alegra saber que sigue adelante este proyecto del blog y que no te falta ilusión para tirar del carro. Espero que lo tenga en cuenta Don Juan para tu historial.
Saludos a todos los compañeros.

Ángel dijo...

Rafa, también me alegra que nos sigas leyendo (y participando). Mi historial, mal que les pese a algunos, no empezó ni terminará aquí, así que por ese lado, tranquilidad. Te echamos de menos.

federubio dijo...

¡¡¡Esto es "demasiao pa mi"!!!
Pero el Jefe la ha leido ... habrá que leerla ¿no?